Ministerio de Educación

Preguntas Frecuentes

Sobre los sentidos y objetivos de la jornada

La Jornada “Nuestras voces hacen ley” cumple dos propósitos, por un lado, resguardar espacios participativos de reflexión respecto de la forma en la que nos relacionamos al interior del establecimiento educacional y, por otro lado, contribuir al proceso participativo del diseño del proyecto de ley de la Política nacional de educación en afectividad y sexualidad integral, que será presentado próximamente por el Ministerio de Educación para su discusión parlamentaria.

Porque la evidencia ha demostrado que la educación en afectividad y sexualidad integral desarrolla el respeto por los derechos humanos, la igualdad y diversidad de género; actitudes y habilidades para contribuir a relaciones seguras, saludables y positivas; reflexiones sobre las normas sociales, los valores culturales y las creencias tradicionales para entender y controlar mejor las relaciones con pares, padres, docentes y otros adultos y sus comunidades.

Si, la legislación chilena establece en la ley 21.430 sobre Garantías de la niñez y adolescencia, que los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir, en el contexto de su educación, una enseñanza sobre su sexualidad, de una manera integral y responsable.

De esta forma, es deber del estado garantizar este derecho, siendo necesario contar con una política a nivel nacional de educación en afectividad y sexualidad integral para todos los niveles de la enseñanza.

Una educación no sexista es aquella que procura eliminar los sesgos de género en el proceso educativo y construir espacios educativos libres de todo tipo de violencias y discriminaciones, para que puedan ser lugares justos, donde todas y todos puedan aprender, sentirse protegidos, felices y jamás discriminados por ser quienes son.

Formar a niños, niñas y jóvenes en afectividad y sexualidad integral, contribuye a que desarrollen el respeto a la diversidad, a que aprendan a reconocer sus emociones y afectos, a cultivar relaciones interpersonales saludables, a que conozcan sus derechos y responsabilidades afectivas y crezcan con dignidad, conscientes de su integridad, en el respeto por su propia identidad y derechos. De esta forma, se considera que la educación en afectividad y sexualidad integral es un derecho humano y la principal herramienta para construir una educación libre de todo tipo de violencias y al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de espacios educativos no sexistas.

La educación en afectividad y sexualidad debe incorporar a todos los niveles educativos. Esto debido a que, según la UNESCO, la sexualidad está presente a lo largo de la vida, se manifiesta en maneras diferentes e interactúa con la madurez física, emocional y cognitiva. Evidentemente, el contenido de esta enseñanza deberá ser apropiado y pertinente a la edad, madurez y grado de desarrollo de quienes la reciben.

No, ya que lo que busca la educación en afectividad y sexualidad es promover que niños y niñas descubran, identifiquen y comuniquen sus emociones, que se relacionen positivamente con sus pares, que actúen con respeto a la diversidad y en ambientes de aprendizaje inclusivos y sin estereotipos de género. Todo esto está alineado con los ámbitos y objetivos de aprendizaje que ya se encuentran incorporados en las Bases Curriculares de la educación parvularia, por lo que las principales habilidades, conocimientos y actitudes que se esperan de los párvulos actualmente, no difieren en lo medular de la propuesta curricular de la Política nacional de educación en afectividad y sexualidad.

Sí, ya que esta jornada es parte del proceso participativo del diseño del proyecto de ley de la Política nacional de educación en afectividad y sexualidad integral, el cual busca responder a las necesidades de las comunidades educativas. Por esto, las opiniones emitidas en las distintas actividades de la jornada y que estén debidamente incorporadas en las actas de registro, serán sistematizadas e integradas en un informe de resultados que servirá como insumo para la elaboración de esta política.